FAMILIA Y ESCUELA JUNTOS HACIA UNA EDUCACIÓN DE CALIDAD

Autor: Ricardo de Jesús González Jiménez

Este artículo pretende destacar la importancia del trabajo conjunto entre la familia y la escuela; en busca de esa tan deseada educación de calidad, cabe mencionar que se destaca esa importancia sobre todo en niveles de educación básica, además de proponer algunas características o rasgos en las escuelas y familias que puedan favorecer la educación de calidad.

Existen bastantes definiciones o maneras de entender lo que es una educación de calidad, pero en esta ocasión se considera adecuada la que hace presencia en el discurso de la UNICEF:

“Una Educación de calidad, esencial para el aprendizaje y desarrollo humano, se ve influida por factores que proceden del interior y el exterior del aula, como la existencia de unos suministros adecuados, o la naturaleza del entorno doméstico del niño o la niña. Además de facilitar la transmisión de conocimientos y aptitudes necesarios…., la calidad desempeña un papel crítico a la hora de disminuir la brecha existente entre los géneros y clases en materia de educación básica. La educación de calidad es la clave para la igualdad entre géneros, la seguridad humana, el desarrollo de las comunidades y el progreso de las naciones. Es un reto enorme, pero también una oportunidad. Como el motor de un coche, o las alas de un avión, representa la diferencia entre permanecer inmóviles y avanzar hacia el futuro”,

Se toma esta definición como conveniente por el énfasis que se hace en una educación basada en el entorno, naturaleza y necesidades del alumno, además de que debe de ser transformadora y liberadora en todos sentidos, de la mano con una transmisión de conocimientos.

Dicho lo anterior, es necesario también denotar ciertas características tanto en las escuelas como en las familias que podrán influir de manera positiva en esta búsqueda. Si bien existen modelos de escuelas ejemplares, familias ejemplares, estas lo son para ciertas personas, en cierto lugar y en determinado tiempo, por lo que las características propuestas tratarán de tener replicabilidad y alcance en la mayoría de los ambientes.

Como características o rasgos que debe tener o existir en la escuela, se destaca como de los pilares principales, el tener personal llámese directivo, administrativo, docente, etc., buenos y aunque la palabra personal bueno puede representar demasiada ambigüedad y/o falta de precisión, en esta ocasión se le da el sentido a la palabra como personal comprometido, con

vocación, competente, con ese deseo de servir y ayudar, que considere como remuneración la gratitud de sus similares, que conozca y respete su entorno y que sea capaz de adecuar los conocimientos a las realidades.

Una escuela incluyente, con esto no se refiere solo a la inclusión de alumnos de diferentes géneros, razas, clases sociales, capacidades de aprendizajes, discapacidades físicas, etc., sino a la inclusión de padres y sociedad en general, todos estos tomados en cuenta en decisiones o temas relacionados.

Otra característica propuesta es; dejar a los niños que sean niños y propiciar ambientes para ello. Esto se traduce de la siguiente manera, generar espacios y ambientes donde el alumno pueda seguir manteniendo viva esa curiosidad, pueda jugar, practicar cualquier actividad que le genere placer, llámese leer, dibujar, pintar, bailar, cantar, tocar algún instrumento musical y practicar algún deporte o infinidad de actividades de donde pueda hacer uso de tan preciada virtud, la imaginación.

Existen más actores y otras características o rasgos en la escuela que sin duda pueden propiciar una educación de calidad, como la accesibilidad o instalaciones, pero para fines de este texto no se hace énfasis, dejando claro que esto de ninguna manera les resta importancia, además de que se sabe de casos que aún con carencias o dificultades en los anteriores, se puede presentar o alcanzar calidad.

Ahora toca turno a las características de la familia, se cree como rasgo importante una familia que apoye, llamase Padres, hermanos, abuelos, tutores, etc., a manera de que este apoyo se vea reflejado en una invitación a los niños a ir a la escuela, en una generación de gusto por asistir y hacer lo necesario dentro de sus posibilidades para que se pueda asistir a ella.

Una familia que se involucre, esto es que esté al tanto de la educación que se le brinda al alumno, cuestionarla en determinado momento, respetando la delgada línea que existe entre ser familia o docente, participando en actividades en pro de escuela y de la misma educación.

Ya hecha esta mención de algunos rasgos y/o características, tanto en la escuela como en la familia, ahora es necesario hacer referencia a la importancia del trabajo conjunto de estos dos a favor de la educación, pues se considera no tan satisfactorio la ausencia y presencia de uno u otro, y viceversa, dicho de otra forma será más largo el camino a una educación de calidad cuando estas dos partes caminan a destiempo o tienen rutas distintas.

Imaginemos lo siguiente: Una escuela en la cual el personal se considera más que

sobresaliente, con instalaciones adecuadas al tiempo, contexto, ambiente y demás características que se hicieron mencionar, pero con una familia que no apoya al alumno, que tiene las posibilidades de que su alumno asista en las condiciones más adecuadas para ellos y a pesar de eso, no lo hace con regularidad, no se preocupan por la educación que el alumno recibe, de esta manera se ve distante el logro de una educación de calidad. Este es solo un ejemplo de muchos que puede haber, y de ninguna manera se busca decir que con la ausencia de alguno no se alcanzará la calidad.

Ahora sigamos con el ejemplo anterior con las mismas característica de la escuela pero ahora con un alumno que su familia lo apoya en todos sentidos, le brinda dentro de sus posibilidades todo lo necesario para que asista y lo invitan a continuar y tomarle valor a la educación, de esta manera difícilmente no se propiciará una educación de calidad, por eso se cree de suma importancia el trabajo conjunto de estos, trabajar con un mismo fin, haciendo cada quien bien su parte que le corresponde y con mucha responsabilidad, como Comellas (2009), menciona: “Es necesario un debate conjunto entre los sectores que intervienen en educación para reconocer el papel de cada uno y buscar todo lo que hay en común” (pág. 10) .

Como se hace mención en repetidas ocasiones en el texto se apuesta al trabajo conjunto de escuela y familia, pero el verdadero reto está en: ¿Cómo hacer para que estos dos trabajen en conjunto?, porque una cosa es decirlo y otra muy distinta hacerlo, ¿Cómo hacerlo sin que uno interfiera al otro?, ¿Cómo alentar o hacer trabajar cuando una o ambas partes no lo quieren, sin que sea una imposición?, ¿Cómo lograr esas característica cuando no las hay?, ¿Cómo usarlas cuando se tienen? Y aún más importante, ¿Cómo suplir la ausencia de uno u otro?

 

Referencias:

Comellas, J., (2008) Familia y educación: compartir la educación. Madrid. GRAÓ de IRIF, S.L. Recuperado de: https://books.google.com.mx/books?id=B3qsQY6A0UgC&printsec=frontcover&dq=educacion+y+familia&hl=es&sa=X&ei=XkE9VbmhEMmHsAWxu4CQBQ&ved=0CDEQ6AEwBQ#v=onepage&q=debate&f=false

Unicef, (2010) Quality of education. Recuperado de: http://www.unicef.org/spanish/education/index_quality.html

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